Cómo lo resuelvo
Pensado para el día en que haya que defenderlo
Empiezo por el mapa real: qué sociedades hay, quién es titular de qué, dónde está el inmueble, dónde la caja, quién firma y qué contratos sostienen la actividad. Sin ese diagnóstico, cualquier organigrama bonito es una hipótesis.
Después decido la vía: canje de valores para colocar una matriz sobre las sociedades existentes, aportación no dineraria de rama de actividad, escisión total o parcial cuando hay negocios que deben separarse, o constitución ex novo cuando conviene empezar limpio. Cada vía tiene un coste, un plazo y una exposición distinta.
El régimen de neutralidad fiscal (FEAC) es la herramienta que permite hacerlo sin peaje inmediato, pero exige motivo económico válido acreditado. Ese motivo se documenta desde el primer día, no se improvisa cuando llega el requerimiento. Aquí es donde la experiencia en procedimientos tributarios cambia el resultado.
Por último, blindo el papel: informes de administradores, valoraciones, actas, protocolo familiar cuando hay más de una generación implicada, y contratos intragrupo con causa real. Una estructura sin soporte documental es una estructura que no aguanta.